miércoles 18 de noviembre de 2009

El cielo

Alguien te robó la casa
el día que el cielo se estaba abriendo
y pasaban toneladas de mapuches bailando
pero no lo eran
ni tu tampoco.
Algo había en el cielo
más allá de la silueta intacta de los árboles
yo sabía que el cielo se estaba abriendo
fuera de tu casa
y que no era la droga
ni el desconsuelo
ni el sonido de una bomba
el cielo se estaba abriendo
el cielo se estaba abriendo
y era una limpia noche de carnaval
un buen día para los recolectores
de latas vacías.
Alguien les estaba robando sus casas
y creando sin mucha inteligencia
imperios de mal vivir hacia el cielo
y al seguir con mi vista el pilar inmenso
vi como el cielo se estaba abriendo
fuera de tu casa
y me parecía ver un ojo rojo
y la puntita de unos dedos
como el amante a una vagina
como el doctor a una yaga.

lunes 26 de octubre de 2009



viernes 23 de octubre de 2009

La lluvia


Apareció como vaga y tambaleante

la criatura disgregada de la mano de Naunet

diosa primigenia de las primeras aguas

como si por accidente hubiese dejado caer

un ramillete de flores aguadas

lagrimas de elefantes.

De esas mojadas flores

se cubre un manto sangriento

en la ciudad capital y en las regiones de todos los continentes

vaga sola la pobreza y la carencia de protección

las manos hinchadas y negras como no deberían ser jamás las manos

buscan en el fondo de un abrigo polvoriento

refugio.

Solo un plato tibio

como una esperanza disminuida

algo de sopa un pan masacrado por el tiempo

harían del gesto imborrable de tristeza

la certidumbre necesaria para un día más.

¿Qué es un día más bajo la lluvia?

En otros lejanos lugares

o no tan lejanos tal vez

la lluvia es signo de fertilidad para la tierra

riqueza para la cosecha

limpieza para el aire que hemos ido contaminando.

A pesar de eso

en la esquina de mi casa o de la tuya

la lluvia es un manto sangriento

un símbolo de frío y humedad

un paso hacia la muerte.

Qué decirle al psicoanalista

del significado de la lluvia en los sueños

o al campesino que espera festejar tras su riqueza

yo hablo de lo que miro en mi contorno más cercano

y no perdono a la lluvia

y la dejo sin significado.

Los pájaros.


Contribuyo con los pájaros y con su decadencia

desde mi ventana salgo a volar por ellos los presidiarios

los que me reconocen tras los barrotes como madre o como padre

que emprende un vuelo, su vuelo, no espiritual.

Hablé con ellos horas antes en jerga de pájaros

me fui explicándoles mis sueños adolecentes

con la proximidad de las nubes

y mi necesidad de ver la tierra desde arriba

para creer en ella.

Asentaron sabiamente

mientras me vieron desaparecer en su cielo perdido

y busqué a todos sus familiares

y bailé con los que llegan más alto

y emigré con los que debían aparearse

y me apareé con flamencos zancudos

en sus aguas poco profundas de tierra del fuego

busqué hasta el cansancio al Zarapito Boreal

sin lograr dar con él

me lo retrató extinto el Loro Tricahue sobre una rama semi escondido

“todos vamos para allá” fue lo último que me dijo

me fui con un Choroy al sur de Chile

y habitamos en frondosos árboles alimentándonos de semillas

sus amigos con la cola rojiza me dieron despedida al unísono.

Golondrinas, patos y halcones fueron eternos compañeros de viaje

Cazamoscas, mirlos y gorriones

algunos en sus santuarios otros en selvas silvestres

y así llegué de nuevo a la capital

para llorar mientras veía palomas en botes repletos de basura

alimentándose de hot dog y hamburguesas de animales transgénicos.

Qué tristeza.

Bajé despacito hasta mi patio y me estaban esperando

me dieron la espalda mis hijos – pájaros cuando intenté explicar mi viaje

ahora está lloviendo y los cubrí con una manta

para que no se den cuenta de lo que se pierden.

La Casa.



Yo cubierto en sabanas antiguas

y mi hermano Ignacio que se juraba casafantasmas

lanzando por el suelo un alargador hechizo

como hacían ellos para capturarlos

y encerrándolos en el segundo cajón de la cómoda de mi madre.

Claudio el mayor, con una pelota de baloncesto

aplicaba la tortura necesaria a los fantasmas

que por esa noche nos dejarían dormir.

Yo tenía un payaso tamaño natural que me aterraba

y después de largos intentos logramos darle vivienda

en lo más alto del pino que llevaba mi nombre.

Cada uno de los hermanos tenía un árbol, en total tres.

El de Claudio se quedó eternamente pequeño y situado,

tal vez por esa razón,

en la piedra que simbolizaba el lecho de muerte de todas nuestras mascotas.

El árbol de Ignacio creció naturalmente como suelen crecer los ciruelos

pero de su raíz salieron dos árboles que con el tiempo fueron abrazándose

lo que cobra sentido cuando le diagnosticaron de grande bipolaridad.

Y mi pino creció inmenso, más grande que los postes de la luz

y siempre me jactaba de ello

hasta el día en que fue quebrado con un viento de invierno

y que destrozó todo el techo de la casa dejándonos a merced de la tempestad.

Puedo decir que en la casa fuimos perdiendo nuestros miedos

y adquiriendo otros tremendos.

A media noche de un octubre inolvidable me despertó mi madre entre las llamas

se estaba quemando la casa con todos nuestros recuerdos

un vecino saltó la cerca con los hermanos en los brazos

y hasta el perro salió chamuscado entre las cenizas.

Puedo decir que esa era la casa en la cual viviría toda mi vida

dónde conocí a mis amigos y tuve mis primeras citas.

Dónde jugábamos en los veranos lanzándonos agua con los envases de shampoo

sólo dejando un espacio en la tarde para recostarnos en las posas tibias que habíamos formado.

Después tardes enteras de pelota y accidentes

bombas con las que hacíamos explotar los juguetes que con sacrificio

nos regalaban nuestros padres.

Las vecinas nos odiaban en año nuevo

una en particular a la que dimos el saludo de medianoche

lanzándole petardos y voladores por debajo de la puerta.

Cuando paso por la casa aun esta esa vecina

y me alza la cabeza en un saludo poco cordial y regañadientes.

Al tiempo perdimos la casa en una subasta por algunas deudas

y yo me preguntaba quién podría habitar mi casa llena de fantasmas.

Y parece tan desoladora y triste cuando paso

como si le hubieran quitado el alma después de un incendio

o le hubieran robado sus niños a una madre.

jueves 22 de octubre de 2009

Imagen Falseada

Era como un retrato borroso, una situación que era tan posible como confusa. Te vi sonriendo a las palomas que cagaban sobre la cabeza de los habitantes de La Fuente Alemana, esa nave que emprende vuelo al cerro entre los modulares edificios y el Parque Forestal, bajándote con una mano coqueta los lentes y levantando una ceja mientras tus dientecitos se asomaban como si la fuente fuera una maravilla cósmica o un distinguido salmón a la plancha frente al mar. Es cómico, buscaste tu cámara fotográfica sabiendo que no la traías y al enterarte (al concluir el acto) la sacaste imaginaría profiriendo un melancólico clic para poder seguir con tu camino sin la culpa que te aterrorizaría más tarde si no lo hubieses hecho. Alondra, hija de aláudidos, pequeña entre los árboles tu canto se escuchará hasta Andorra, y a su paso, los pájaros comenzaran un viaje sin regreso hasta el eco más profundo de tu nido. Llegarán de todas las direcciones con sus confusos colores y excéntricos plumajes a hacerte reverencia cuando el pueblo se haya quedado sin palabras, y tu palabra, será la que se escuchará más fuerte, hará temblar la tierra y hasta los borrachos mendigos de la Plaza de Armas se levantarán sobresaltados y buscarán eso, eso… eso que no tiene nombre y que al definirlo se extinguiría, fuego sin oxigeno. Lo buscarán como las víboras que siguen lentamente a su presa ya ciega de su veneno, indagarán sobre tu vida, revolverán los papeles cuando sus cuerpos comiencen a tiznarse con la tinta grave de tus libros. Pero ahora pasas desapercibida y triste por las calles, aburrida de tu trabajo de mierda y tu miseria, vendiendo tus pies mitológicos a los trámites más vulgares de la sociedad con una pequeña esperanza en la mandíbula, un murmullo que te da aliento aunque la gente te coma, aunque los edificios te coman, aunque los autos te abran sus bocas grandes y te traguen en las esquinas, un sonido que suena de fondo como una canción del pueblo que te dio nombre y con eso, nombro toda tu historia.
El agua caía por los escalones de la fuente verdosa y cristalina, como una lluvia falsa con fondo de violín, los turistas aterrados recorrían todo los lugares sin lograr convencerse y sí, que es cierto, esta es la pobreza señores, es más que esa fotografía que le llevarán a sus familias del borracho durmiendo en el suelo de la Plaza San Martín, no es una imagen es una realidad, pero los turistas roban y se van, captan lo que pueden con sus insolentes camaritas para llevarse como trofeos la miseria sudamericana, y no se sientes bien, pero se sienten mejor. A veces soñábamos que éramos turistas en nuestra propia tierra y así podíamos mirar con relativa distancia lo que nos rodeaba, comíamos sándwich vegetarianos en las adorables mesitas en plena calle fuera de los cafés, hablando en voz alta sobre autores inexistentes y libros que algún día existirán si te decides, mi amor, si no es tan avasallante la tortura de existir y no perdemos la cordura a medio camino.

lunes 5 de octubre de 2009



martes 25 de agosto de 2009



jueves 20 de agosto de 2009



Este Viernes 28 de Agosto se llevará a cabo La 2º muestra Poético-Visual-Alternativa en las dependencias del Colectivo Mapocho: General Mackenna Nº 1038 Depto. M, Metro Cal y Canto (salida Puente, frente a La Piojera)

En esta oportunidad contaremos con la presencia de los poetas:

- Camille Gajardo
- Francisca Zambrano
- Tom
- Fabián Guerra
- Yubi
- Pablo Lacroix

Como grupo invitado, presentamos además a "Florerito Quebrado"

- Daniela Catrileo
- Nicolás Muñoz
- Oscar Uribe
- Anggela Espinoza
- Cristián Pérez
- Jaime Maldonado

y nuestros nexos en ambos grupos

- Emersson Pérez
- Alexis Ríos

Cortometrajes

- Elefante 17 (Ricardo Maturana)

Fotografía

- Yubi

No está de más mencionar que acompañaremos la velada con un rico vino navegado

--

ADHESION: $500.-

Contacto :8-9985962 / Emersson Pérez / (IMPORTANTE DE ANOTAR YA QUE EXISTE LA POSIBILIDAD QUE LA PUERTA SE ENCUENTRE CERRADA)

Mail: colectivopoetico.mal.de.ojo@gmail.com

El local se reserva el derecho de admisión

miércoles 22 de julio de 2009

El fracaso de la duda - Devaneos nocturno


Seguimos el ritmo criminal de lo cotidiano, desvaneciendo con la mano húmeda la tinta china de la palabra nombrada al azar. Cuando se pierde el deseo la fantasía es una copa rota en la ventana del abismo y lloramos, ni la cicatriz de la luna es capaz de alumbrar nuestros cuerpos. Podríamos ser un par de libros sobre el velador a medio leer, una fotografía que se distingue entre las páginas arrugadas, una nota al pié, el sortilegio de lo no nombrado, de lo no escrito; la pluma insatisfecha.

Podríamos ser, el futuro que no cesa de llamar a la imaginación, y así, se podría reiterar la angustia romántica de lo deseado, de la prohibición electa a conciencia del dolor y la experiencia, la falta de pertenencia del deseo insatisfecho, la angustia de la palabra que no crea la realidad.

Podríamos decir que el tiempo presente es una nube vaciada que aun mantiene su contorno. Se divisa la profundidad con el pretexto de la imaginación. Se completa la figura de lo invisible al tacto rellenando el contexto con la invención, como con la memoria y con los sueños, se completa lo indeterminado de los sentidos con el imaginario del deseo.

La pasión es capaz de confundir a cualquiera.

Vivir en la variación de los sentimientos que no caducan, que se acrecientan como lava volcánica.

Vivir en el agujero negro como un vinilo que se traga las estrellas. Vivir en shock, en un breve espacio de plenitud en la zona donde el tiempo no deja escapar la luz.

Dormir en shock, soñar la frustración de la realidad imposible.

Despertar en shock, tomar el teléfono para saldar algunas cuentas.

¿Por qué no valerse del atrevimiento, marcar, como si los números fuesen piezas de ajedrez, y susurrar palabras robadas en un cajón?

" Mi boca tendrá ardores de averno,

mi boca será para ti un infierno de dulzura,

los ángeles de mi boca reinarán en tu corazón,

mi boca será crucificada

y tu boca será el madero horizontal de la cruz,

pero qué boca será el madero vertical de esta cruz.

Oh boca vertical de mi amor,

los soldados de mi boca tomarán al asalto tus entrañas,

los sacerdotes de mi boca incensarán tu belleza en su templo,

tu cuerpo se agitará como una región durante un terremoto,

tus ojos entonces se cargarán

de todo el amor que se ha reunido

en las miradas de toda la humanidad desde que existe”.

G. Apollinaire.

Se alberga el silencio y del pasado la palabra no nombrada, la verdad incandescente que no toma reparo, la mayoría de las veces, esa boca que no dice, es como una señorita que se abanica enrojecida y apretada por un corsé que la va ahogando.

Soy bucólico en mi silencio, pederasta en las conjeturas desmesuradas de la realidad: aun así…. me voy acercando, rodeo el círculo indefinido de la distancia como un dedo a una boca.

Me he ido robando con el tiempo los objetos invisibles que nos dieron nacimiento; los gestos infantes y por tal desmedidos. Me arropo en ellos por la efervescencia de lo no prescrito, hoy la medida de lo posible es una muralla que biseca los campos que en la juventud era un solo terreno, un ancho terreno donde pasear con los pies desnudos sin temor a las espinas.

Se ha aprendido la lección. El adiestramiento de los impulsos convoca a la cordura precedida por la experiencia. La experiencia es significativa para la creación de la realidad deseada sin contratiempos, pero la pasión, es el interés desmedido. La intensidad no podrá ser reemplazada por la jerarquía de la evitación.

De la lección, tomamos una elección…

¿Pero qué es lo que pasa, cuando la elección no es tal, cuando un sentimiento indeterminado se toma de las vísceras el campo de la visión relativa de la realidad?

Es parecido a enloquecer. ¿Acaso los poetas, los músico, los artistas, no lo han nombrado de esa forma?

Las canciones de la radio confirman que el estado, aun en sus niveles más sencillos, es semejante a esa significación.

La pasión, es el interés desmedido, vive en shock, y se acrecienta como lava volcánica.

Podríamos ser, y ahora quitamos la unidad marginal. Podría ser, un cuaderno donde voy poblando mis anatemas. Un deseo frustrado de comunicación. Algo que se va derritiendo; el musgo que crece alrededor de la flor y la flor se alimenta.

Podría ser, el responsable de la marchitación de la flor que aun no cumple su ciclo.

Podría ser, en tanto soy, si mi existencia dependiera de mí.

viernes 12 de junio de 2009

Tronando los dragones con los labios clouse
apagando el ruido parlanchín de las innombrables cuatro paredes
me cierro de color azul en caladas profundas
mirando la transitada intemperie de la ventana
arrimándome a los largos pelos blancos del gato hambriento.

Primerísimo primer plano a dos labios sin sonido
hoja en mano, balbuceando morados a los ojos expectantes
de tres muchachos con la boca abierta.

De la pared más sucia se pinta con crayón el borde de una puerta y se cruza
como animales que se entregan a la cacería de la selva.

En los rostros las máscaras definen el ritual perseverante de la generación
las lanzas son un pincel que construye en las paredes que se derrumban.

Y después querer respirar la antigua Alameda
arrancarse por flaquísimas calles sin vehículos
buscar el equilibrio en un horizonte difuso
caravana, fila india a las luces zigzagueantes que son
como la boca abierta de una caverna ruidosa
la melodía que alimenta el tímpano profuso
en confusiones cósmicas que de delatan
entre tropezones y zancadillas.

Universal es el sonido citadino que nos robustece
los gritos nocturnos como murciélagos succionando
la sangre que corre por soleras anegadas
vamos poblando ese sonido mareado y carmesí
del amanecer clandestino
hundiéndolos en el cielo que crece y se profundiza
el cielo que nos alucina acostados en el parque
tiritando de frío
soñando que las primeras nubes
son dinosaurios con ganas de comerse nuestros ojos.

domingo 22 de marzo de 2009

jueves 26 de febrero de 2009

martes 9 de diciembre de 2008

Piel muerta, piel seca























Pierden la piel

Muchos pierden la piel

¿La has perdido realmente tú, Nicolás?

Reptiles la pierden

Otros, sus corazas

El caparazón que los cubre

Como la piel que los cubre

Lo que en nuestra vida llamamos estatus

Que nos cubre

Como manto negro.

¿Me vas a querer cuando esté desnudo?

Tus ojos me iluminan en la mesa del bar.

martes 2 de diciembre de 2008

sobrecogidos


















“sobrecogido”… y la mesera se cagó de risa… “sobre – cogido”

En esos días vagabundeábamos por la costa

En esos días éramos vagabundos de la costa

La mañana estaba brillante

La noche estaba brillante

Recordar desde lo oscuro lo brillante

No nombrar en lo brillante lo oscuro

Sobrecogidos y sobre-cogidos

En el fundamento de lo posible.

lunes 24 de noviembre de 2008

Agotado de fingir



















Ir al azar
pegando palos de ciego
en el camino gastado
sentarse a recoger
y caerse de culo
(sólo una vez,
la primera)
marcar el camino
con miguitas de pan
para no perderse
con restos de galleta
con gotas de sangre.

El problema
es nuestra diferencia
amigos míos
no soy de los que caen
y vuelven a pararse
más bien
de los que se arrastran
como una serpiente
el suelo es mi hogar
me retuerzo viscoso
por las aceras
mal trechas
sólo levanto la cabeza
para engullir
para engullirte
o simplemente
para atacarte
con un mordisco fatal

El problema
amigos míos
es que ya no sueño
es que ya no reposo.

El problema
es que no pretendo escalar
más arriba
en la cadena alimenticia.

martes 11 de noviembre de 2008

William S Burroughs on September Songs

lunes 3 de noviembre de 2008

Te pueden devorar

















Los nazis te pueden devorar
las mujeres, los mal aventurados artistas
la elite política, la coca, la cola,
el sida y el abatimiento.
El control, las heridas
el consumo excesivo del alcohol
los turistas, los i phone,
la garra blanca, las pepas,
la constante presión del suicidio.
La tortura televisiva,
los conglomerados, las monjitas
las puras y castas monjitas
masturbándose bajo sus hábitos.
Los perros quiltros
los huachos chicos
el cigarro, los paraguayos,
los cometas o los dragones
o los hijos de los dragones
o sus parientes cercanos.
Te pueden devorar
los alimentos vencidos
el cólera, el hanta virus,
el bus del colegio
las cínicas viejas meonas conservadoras
con el clítoris castrado.
Te puede devorar tu madre
y la concha de tu madre
los complejos con tu padre
las recriminaciones de tus futuros hijos
y las recriminaciones de los hijos de tus hijos en el futuro.
Te puede devorar tu historia
o la historia que no fuiste
con la que soñaste en cada etapa de tu vida
y que dejaste pasar sin abrir los ojos.
Te puede devorar la histeria,
la catarsis, el embotellamiento de los autos
en la alameda.
Te pueden devorar los piojos
y la falsa biblia bajo tu almohada.
La superstición te puede devorar
la superstición ya te puede estar devorando.
Te puede estar devorando un día domingo
un triste y oscuro día domingo
en tu habitación perdida sin ventana.
Te puede estar devorando la envidia,
la sutileza de la mentira,
el caos mundial, la explosión del sol
o la cascará de un maní.

Pero primero
antes que todo
antes de esperar que te devoren
o de darte cuenta como
te están devorando…

Primero deja devorarte yo
poquito a poquito
engullirte sin masticarte
embalsamarte en mis líquidos salivales
para guardarte enterita en mis entrañas
alimentarte de mi odio y mi tomento
mi ternura y mi satisfacción
como un vomito de pájaro sobre tu boca
como un neón que alumbra tu oscura silueta
en cualquiera de nuestras degradantes callejuelas
de santiago.

En la hora en que los perros ladran

En la hora en que los perros ladran
me gustaría esconderme bajo tierra
no dejar evidencia de mi nombre
fumarme una frontera de espejos sin reflejo
desaparecerme y escarbar como gusano
llegar a las profundidades del mundo
y traspasarlo.

Evadir

Evadir

Evadir

Distraer con carnadas baratas
los gemidos de sus hocicos
mirar las musarañas
como un tonto empedernido
disfrazado de desaciertos.

En la hora en que los perros ladran
me gustaría no recordar el nombre de nadie
no recordar las anécdotas de nadie
ni salir a pasear con nadie
no abrirle la puerta a nadie
ni cerrársela
ni escribirle ni pensarle nada.

Y que no esperen nada de mí
y que no me busquen en mis rincones.

En la hora en que los perros ladran
yo y mi música bonita
despeinando cuicas
descuartizando garabatos
en el baño de un motel de buena muerte
enmascarándome para salir airoso
como siempre
como tal vez nunca
como quizás un día
en la ventolera de un invierno
con las patas en el guatero.

En la hora en que los perros ladran
se revuelcan con las campanas
de la iglesia fantasmagórica
el perro aúlla
y no deja salir un consuelo
en su eterno babear y babear
por una perra imaginaria
que se figura
tras esa puerta que es su encierro

Masturbación mental de perro aullando,
masturbación mental de perro aullando.

En la hora en que los perros ladran
cada oscuridad me entierra en mi mismo
me escondo en mis costillas
y te miro desde mi ombligo
con la cabeza raspando mi corazón
que no significa nada
al lado del enorme corazón
de los perros ladrando
a la hora de las campanas
donde los perros ladran.

miércoles 29 de octubre de 2008

Flayer San bernardo

lunes 27 de octubre de 2008

Profetas de la barriga.

¿Quién me lee desde allá
con los ojos chirriantes
con angustia o desinterés
o con la curiosidad
que mató al gato?

Esto de jugar a la ventriloquía
gritando desde el vientre
sin mover la boca
en hojas esparcidas
como pañales sucios
en un basural
o como algodones
manchados con lápiz labial
sobre la cama
de domingos prestados.

¿Quién es el muñeco?
esa pregunta es casi
como la aceptación de un alma.

¿Quién es el reflejo?
¿quién es el doble que habla por mí?
¿quién sale por la noches
y me despierta en lugares absurdos
lleno de recuerdos tontos?

Me gustaría saber
quién es el impostor
que te llevo a la cama por mí
que te dijo todas esas cosas lindas
con su mano sumergida
en mi vientre.

Me encantaría saber
si soy yo el que camino
el que hablo
y el que pienso
y no ese fastidioso reflejo
que me persigue vuelta a casa
por los grandes ventanales
de los nuevos edificios
que poblan mi comuna.

Exijo saber si son míos los recuerdos
que voy guardando
en los cajones de mi memoria
como tesoros dormidos
que por las noches me despiertan
con un grito a ciegas
intentando aferrarme a tu cuerpo.

¿O será que sólo estamos atesorando
las imágenes de un timador?

¿O será que estamos usurpando
las imágenes de nuestro verdadero yo?

martes 21 de octubre de 2008

No pretendo desencantarte

¿Acaso no lo he hecho ya?
Sólo decirte
Que los domingos
Soy la ola que choca en la roca
En la playa
Y la roca también soy yo
Y los peces que mueren
Al chocar la ola
Con la roca
También soy
La silueta
Que se estremece
La que cubre
La brisa de la ola
Que choca en la roca
También soy yo
Los cabellos erizados
De la silueta
Las tripas de los peces
La luna que se oculta
En el horizonte
La luna que oculta
La luna
El ojo que mira
La luna ocultarse
La pestaña que se cierra
Al cerrarse el parpado
Antes de la brisa
Que mira la luna
Oculta en el horizonte
También soy
Casi todos los domingos
O los domingos sin excepción
El palpitar del corazón
Al chocar la ola en la roca
El palpito que distribuye la sangre
Aglomerada exageradamente
Y que se impregna en las venas
De los brazos
Que cubren con sus manos
La cara
Y protegen
El ojo que se cierra con la brisa
La pestaña que se cierra con el parpado
El cadáver del pez
Que te puede caer en la cara.

martes 14 de octubre de 2008

lunes 13 de octubre de 2008

Foto en el el cerro

lunes 6 de octubre de 2008

Sin afán de resumir

En este mundo parchado
Vamos pisando piedras rodantes
Con los locos en las calles
Fumándose unos marcianos
Con los niños que se alejan
Por el costado de una muerte segura
Por la gente que cruza sin mirar
Como nosotros
Sin pilas para detener
El instante exacto
Del tiempo
Que nos vamos robando
En los rieles oxidados
De tu pueblo.

Vamos componiendo
En la medida de lo imposible
Las persistentes frases
De novelas sin final
En la carcajada de un bar
A mano alzada
Ojos chinos, ojos rojos
Garabateando poesía efímera
Tu cuerpo sobre el mío
Y mi cuerpo entregado
Tal cual
Al cuerpo de una puta
En horas extra.

lunes 15 de septiembre de 2008

Mejor, mucho mejor

Poco costumbristas
Nos dicen las viejas cloacas
Cuando le desafinamos en la oreja
Misas enteras de neón agrietado
Taladrando carencias
En sinfonías fluorescentes
Mal olientes de resaca
Con los cuellos salados
Y llenos de chupones.

Mejor me arranco al puerto
Te rapto de tu tonto trabajo telefonista
Y nos vamos de copas
Donde nadie nos conozca
Y podamos gritar desnudos
Nuevas hechicerías al mar.

Mejor nos cubrimos de arena
Viendo los barcos suicidándose
En el horizonte clandestino
Y nos encerramos en una botella
Como mensajes de piratas.

Poco esotéricos
Nos gritan los barbudos místicos
Desde su za-zen paradigmático
Entre medio levitando
Y medio rezando
Cuando escupimos vinos añejos
Haciendo equilibrismo
En las soleras de Santiago
Con las manos llenas de flores
Que cortamos de un centenar
De floreritos quebrados.

Mejor me arranco al puerto
Donde nadie nos conozca
Y podamos gritar desnudos
Encerrados en una botella.

lunes 8 de septiembre de 2008

Conjugación estomacal

¿Es posible (el cómodo complejo de la posibilidad)
no nombrarte?

Sería como una piedra
lanzada sobre un rio
con desmesurada velocidad
(dan saltos como sapos)
desviándose del reflejo.

Pero me trago el nombre
camino a mi subterráneo
mordiendo en cada paradero
las letras que salen
de mi estómago.

Imperiosa sobrevivencia

El deseo se convierte en fantasía
y la fantasía en sueño
el sueño en necesidad
y la necesidad en algo vital.

Eres agua.

Retrasadas

Se demoran
las palabras
que espero
sentado
en una esquina
impersonal
pronunciar
bien modulado
en mis antenas
de neón.

Falsa Pretención

Podríamos escabullirnos
a través del odioso lenguaje
matemático, pirotécnico
en refugios malsanos
o comidas baratas
en cerveza de pandereta.
En los noventa
no sabíamos de corduras
diminutas y aburridas
a lo indio nos sentábamos
bajó el ramaje de los nogales
y tarareábamos canciones
escoltando el deseo.

Cotidiano de domingo

Desenvolverme en el disfraz
con las alas rotas
y un precario antifaz
con el que tiendo guardar
en tus muslos mi manos.
Son mis bolsillos
en tu carne
dando brincos
para interceptarme
en paros cardiacos
al caer.

miércoles 20 de agosto de 2008

Fascinación y pérdida.

De la pasión múltiple
al complejo despejado en la juventud
voy como niño perdido
buscando en senos ajenos
la maternidad suplantada.

Esquizofrénico
escudriño en la escisión que me fragmenta
ídolos atormentados;
cabelleras como la parca
deciden mi destino solitario.

Así
ciego
las persigo
sin abismos ni vértigo
con la soltura de un niño
que aprende a nadar.

Y me ahogo.

lunes 18 de agosto de 2008

Fango

Soy yo el que me voy
el que vago, el que abandono,
el que miento enroscándome
como un gato
en la superficie caliente
de una piel que no me pertenece.

Me dueles como un hígado
me dueles como un pulmón disecado
en las esquinas vomito de ti
piernas, plazas, aullidos…
Voy dejando en el camino
costras infectadas
viseras
el cascabel de tu cuello
como un grifo abierto por niños
en el verano.

Tengo asco
me acurruco en mis fétidos muslos
buscando un poco de sol en las esquinas.
Me miento entrando
en condenados bares solitarios.
Me enredo componiendo explicaciones
que ni yo mismo entiendo.

Soy yo el que me voy.

El que me abandono
en mi rincón solitario
juntando partes de ti
en un collage que es pasado.

martes 12 de agosto de 2008

Entuerto delimitado



No nos apresuraremos más
En la huida copiosa de esta presura
Este día
(¿O quiero decir, estas noches fortuitas?)
Mi delimitamiento me impide escoger.

¿Soy acaso un sabio?

Estoy desorientado
En fragmentos de piel morena
(como el azúcar, morena como la tarde)
Que componen un puzle demasiado joven.
Huidizo.

¿Será acaso, esa la razón de mi desconsuelo?

Si un hombre no sabe elegir
Ese hombre está muerto.

martes 5 de agosto de 2008

Sexo en una tarjeta

No tengo porque seguir escondiéndome
en tus piernas como un ratón
de cola larga
que chilla
que chilla
que chilla
en la cama llena de chinches
suicidas
y tragos baratos
en el aparador
en motel de jueves
de menta con limón
y Piscolas aguadas
como tus lamidos
al despertar.

La oferta.

Es verdad que jugamos
a los hemisferios distintos
a la última gota de helado
chorreando en el barquillo.
Al agujero por donde succionas
con sobrenaturales labios
y lengua de ciempiés homicida.
Decidimos que el rol
era un disfraz estúpido
que supimos ponernos a tiempo
en la escalada subida rocosa
de noches
en que me buscaste en la penumbra.
Yo estaba asustado como un perro viejo
(escondido, somnoliento)
en el constante parpadeo
que jadea en mis noches enfermas.
Y sólo con el brillo de la luz en tus ojos
desperté del sueño que me asfixiaba.

Borracho y despeinado,
aceptamos la oferta.

Comienzo de Agosto.

Hasta los árboles son un pesar
un agujero en la garganta
el humo que agoniza mentolado
creando aureolas de sangre.
Árboles con cinco lóbulos
como cinco pestañas enmascaradas
negras en mis huesos pélvicos.
Rasguños de serenatas heridas
nocturnas
histéricas gimiendo malas caricias.
Fui yo quien no te supo abrazar
mis uñas puntiagudas llenas de barro
ensuciaron tus poros fragmentados
tus pezones que fueron cayendo
lentamente
en mi boca deseosa.

Mala idea

Yo que no se de pactos
yo que apenas me hago caso a mi mismo
vestido de boda asentí con la cabeza
lleno de fantasmas y diablos viejos.

Toda una cursi mentira gris.
Toda una deslavada y sempiterna lejanía.

En ese mar que no supimos remar
los niños vistieron a la moda
sacaron sus trajes de fiesta
se bebieron nuestro licor
nos regalaron una casa de muñecas
llena de moscas hambrientas.

Hoy somos esa fotografía velada
en la ventana.
Una deuda de fin de mes.
Una colilla apagada debajo de un pie
debajo de la nada.

Razón quebradiza.

Ahora resulta que somos
los dos extremos de la tijera.
Una constante amenaza al filo
el bisturí que bisecta el ojo.

¿Qué pienso tanto?
¿Sólo lejanías?
No te llamo con mi radar
por las calles nubladas,
me ahogo en pasajeros transes de malabarismo
descascarando ovillos de sal
en las heridas que se me infectan.

Músico-dependiente de mis auriculares
huyo de los silencios
porque ya no me escribo por dentro.
Las palabras se me caen
por los agujeros que me dejaron
las fatídicas cuchillas
en manos de musas perdidas.

No quiero contestar teléfonos ambiguos sin sorpresas;
paletas aguadas,
acuarelas indeterminadas.
Me cansa la voz que no se compone de gritos,
de venas hinchadas
de golpes rígidos sobre la mesa del jardín.

Aun así
camino por la ciudad buscando señales
las marcas de la sangre que dejan
los cortes en nuestras muñecas
en los rincones donde cae el sol.

Las noches de Julio.

Hay un brillo perdido
como los faroles
de un auto antiguo
en la carretera
a media noche.

Hay una escalera
donde se caen los barcos
asesinándose en olas porteñas
como basurales delimitados.

Están también
sus fantasmas fatuos
envueltos en mantos negros
restregándole indolencias idas;
cambios de rostro en segundos,
atemorizados espasmos a medianoche.

Y se me viene cristalizando
tapada con diarios
devorándose por palomas.

Se me viene desgranando
sin mirar al cielo
dejando que sigan cantándole
en los oídos y en la vagina
esas resonancias de ruidos y de voces
que la destapan en las noches de Julio.

Suplantando

Sé que no te basta
mi ridículo disfraz y mi vestido
esta maniática pintura de labios
el equipaje que voy cargando por ti
aislado del mundo
escribiendo cartas
cubiertas de vendajes
pidiendo auxilios absurdos
donde te recreo
como una figura previsible en mis espejos
coqueteando con mi amargura
en canciones que se derriten
como el cielo raso del centro
en su mar contaminado
de canaletas llenas hojas.

No te importan más
mis letras ahogadas
mis fatídicas ganas de partir
el hueco de mi cama solitaria
donde sus raíces me cubren por completo
en tardes que no terminan nunca
en puertas que jamás volvieron a arropar
la violencia de tus nudillos
la transparencia de tu iris en el ojillo.

Este sentimiento de abandono
como una costumbre encubierta.
Nuevas sonrisas, dos nuevas palmas
en mis poros desolados.
Un desorden general
una cocina llena de platos sucios
una incontinencia verbal
que me trago sin chistar
que voy masticando como una vaca vieja
camino a la capital.

viernes 4 de julio de 2008

Por las vidrieras

Y tarda tanto el misterioso brillo del sol… entre estas nubes cargadas como un paladín cruzo avenidas llenas de agujeros con las orejas colmadas de músicas flácidas. Así ando, con tu sonrisa misteriosa de la distancia entregada a los códigos de los números telefónicos en las noches largas. Y me gusta recrearte diminuta y encubierta en tus sabanas como brazos prestados, rellenando mi ausencia. Te recreo en tus paseos a medio día buscando señales en plena ciudad gastada, detenida en las vidrieras por algún libro o esquela que te roba el alma. Y es que a menudo en la ciudad los guiños de las vidrieras te asaltan por completo, y pareces derretirte por objetos brillantes como los conejos a las luces de sus cazadores. Te quedas inmóvil y levantas las orejas, esperando un disparo fulminante que te disemine.

viernes 13 de junio de 2008

miércoles 11 de junio de 2008

sábado 7 de junio de 2008

.:.:.:.:.:.sofía.:.:.:.:.:

Inevitable es la precariedad que se establece en la distancia, una conjunción de bellos planetarios cada semana. Escucho el bramido tuyo, siempre tuyo mi amor en la cabecera de la cama (prestada, otra vez, sucia, fría, escondite secreto entre tus ramas), avivando mis ensombrecidos guiños de hombre viejo, castrado de mímicas. Y viajo, en la distancia mi niña acribilla sus cuadernos con letra pequeña, ensombreciendo al mundo con sodomizados escándalos. Putas las vírgenes, dios no nos vienen a buscar ¿quién busca a mi niña? ¿quién golpea su puerta rosa y fragante? Los abatidos, los múltiples perseguidores, los lobos sueltos. Cargo mi pincel en busca de ellos, los entristecidos, de granos filosos de ondas te protejo, azuzándolos a la puerta de salida. Esta noche, mi niña y yo, yo y mi niña, quiero extinguir mi ensimismamiento imperioso de niños perdidos, dejarte pequeñita entre mis manos y frotar ese hondo cogollo hinchado entre tus piernas, llamarte Sofía, gritarte hasta que duela, y que la ficción rompa el laberinto que encubre la mansa realidad que nos entorpece y nos distancia. Recordarte que no somos de acá (aunque nos esforcemos en parecerlo a veces) y que somos de muy lejos, donde nadie puede llegar. Del misterioso aliento invernal donde los charcos son conductos fantasmas a lo desconocido y los neones son el sol, cargado de mensajes secretos.

miércoles 21 de mayo de 2008

domingo 11 de mayo de 2008

lunes 7 de abril de 2008

La solera.

Del paso, de la letra trazada, de la viga del puente, de un metro antes de la muerte. La detención obligada a la norma, justo una V redondeada y abierta, en el vértice que la divide de una oscuridad degradada y que baja por una calle partida en dos, o un papel en cuadrillado que termina en la obligación de una pared roja, de un semáforo en rojo, ya que los colores son bien utilizados para simbolizar el transcurso del ganado, de las masas abiertas que no tienen un orden, sólo el impuesto por el margen que las divide y obliga, que las separa y luego las une. Pero en la parte superior de aquel vértice, o sea al cruzarlo, se suele tropezar por costumbre, sentir cierta vergüenza como la que sucumbe en los hombres al cometer un error, al perder el control, pero ahí está la tentativa, la costumbre también de hacer oídos sordos a la norma, de escribir hasta que no quede papel, de saltar la solera aunque caigamos en tropiezos absurdos que nos enrojecen, ahí esta la tentativa, de no perderse en la dirección antojadiza dictada por el color-dictada por la luz-dictada por los ojos-dictada por la cultura-dictada por la costumbre. La tentativa es saltar en abismos, en el caso de la solera de saltar abismos inversos, de zambullirse por rejas castradoras y salvavidas. La costumbre es cruzar la línea amarilla dispuesta para no ser cruzada, más salvavidas que obviamos, como si la vida corriera más rápida que la muerte, y nos premian si nos salvamos la vida, y nos juzgan si no pensamos en ella.

Béla Bartók

Dos o tres agudos chillidos por encima de uno más grave, sonido viejo que se abrían menos que los chillidos agudos que estaban por encima de todo, pero que dejaban que se presente un silbido de viento tenue, una figura en vaivén apenas perceptible, se mecía en un marco abierto de sonidos, al fondo de los chillidos que se cruzaban.
Estos chillidos no eran constantes, monótonos siempre pues constituían una consecución, pero el diámetro y la intensidad de aquellos chillidos figuraba entremedio de un piar más melodioso. Es verdad que los chillidos eran en realidad parte de esos tonos melodiosos, pero no eran iguales pues eran más bien un aire aspirado desde dentro, modificado por las lenguas de los ejecutantes, propagándose en un medio elástico de ida y vuelta; caída del sonido para comenzar nuevamente a prolongarse de manera irrepetible.
Cuando los chillidos particularmente distintos construían su monótona consecución de ritmos melódicos, entró al campo del sonido otra consecución, menos monótona, muy delicada y de volumen bajo, que se presentía detrás del sonido de los chillidos. ¿Será que este nuevo sonido, que se presentía detrás de los chillidos, provenía de un instrumento de cuerda? La verdad es que representaba un tipeo de cuerdas, un leve roce que provocaba un ritmo manso, un dúctil rasgazo tipeado dejando cortas fracciones de tonos sólidos, junto al tenue silbido del viento que ya a esa altura comenzaba a abstraerse (separarse del marco general de sonidos), y a cerrarse sin dejar de ser otra perturbación de presión expandiéndose hacia delante y produciendo efectos acústicos diferentes.
Es en ese ambiente cuando entra sorpresivamente un cántico desarmado, desplazándose en ondas vocales, dejando que el paso del aire no fuera presionado en su totalidad, tal vez, dejando que el paso del aire se abriera y contrajera naturalmente, es decir, permitiendo que el sonido vibrara en las cuerdas, articulando un lenguaje indescifrable, símbolos de sonidos que creaban elementos lingüísticos propios de una cultura que personalmente desconocía. Esta articulación tenía un aspecto nasal muy importante, pues el cántico estaba procedido de aquella pronunciación nasal que intervenía la presión del aire que la motivaba. El corte nasal de la presión del aire en conjunto con la pronunciación y el propio lenguaje hacía que este cántico se viera evidentemente enfatizado por la letra r, letra que sostenía el devaneo tembloroso del ejecutante. ¿De donde venia la sensación de que en algún lugar del cuadro de objetos musicales se encontraba una vitrola? Era como si la voz o alguno de los objetos musicales fueran en realidad una grabación reproducida por encima del paisaje natural de sonidos, y no proveniente un ejecutante que se encontrara físicamente ahí. Una rasposidad que acompañaba a sólo a algunos objetos musicales.
Mientras todo aquello ocurría recuerdo comenzar a escuchar, procedido de un sonido estruendoso, la llegada de un nuevo objeto musical más bien complejo de describir, pues este objeto, me representaba físicamente una especie demoledora de los chillidos, mezclados con una sustancia ripiosa. Este sonido demoledor giratorio, determinó el comienzo de un volumen mucho más agresivo del marco general de los sonidos. Ya que mientras este objeto musical demoledor se iba acercando, obviamente más fuerte era, lo que me permitió reconocer sonidos de cadenas rechinantes, pasos que caían en una superficie ripiosa y quizás confundidos con el sonido del agua, la consecución de la caída de algo, quizás por efecto de un movimiento, los chillidos que seguían ahí, el canto que se incrementaba, un cucú y unas campanas pequeñas pues la acústica que produjeron era de una cavidad espacial cerrada, todo esto, ampliando el marco general de sonidos y creando la intersección ciega de un clímax abarrotado de objetos musicales que se cruzaban creando la composición misma de la naturaleza de los sonidos, y abstrayendo los objetos musicales gracias a la intersección.
La cosa es que este objeto demoledor desaparece misteriosamente del campo de sonidos, dejando un silencio que no es tal, pues también es viento, chillidos y ondas de una supuesta laguna. La voz del que supuestamente también provocaba el cántico desarmado anteriormente descrito, pronuncia una corta frase de símbolos vocales, esta vez no tan nasales. Y todo termina mucho más silencioso de lo que empezó, pero siempre acompañado de esos chillidos melodiosos y complicadamente distintos.

Reemplazo material.

Es extraño, pero no evidente. Una repetición en un nuevo rostro, un sentimiento casi igual, muy parecido, definitivamente igual. Es como en los sueños, cuando se reemplaza un cuerpo por otro, un rotro por otro, pero sigue, escencialmente, siendo la misma persona. Esto es casi igual, muy parecido, definitivamente igual. Sólo que esta vez no hablamos de recuerdos oniricos, sino de la sensación de realidad, del traspaso de una personalidad a otra, hablamos de fantamas, de espíritus, de los errados conceptos de amor de los seres humanos. Así, sufrimos la reencarnación después de un duelo (doloroso-necesario-suicida) como un proceso corto (el que inevitablemente nos parece eterno y desgarrado) donde nos sentimos preparados para el vacío (la línea, otra recta que no hay que cruzar).
Veo a los suicidas romperse los craneos en el pavimento. Manchas de sangre del verdadero corazón, la cabeza. Los veo lanzarse por los ventanales, darse vueltas mortales, poner las manos al fuego, dar por sentado, hacer promesas semi desnudos fumandose un cigarrillo, los veo caer y reventarse los craneos en el pavimento, ya que no se han dado cuenta que detrás del gentil rostro sumiso de su mujer, no se esconde más que lo que ellos mismos han creado.

La piel abnegada.

Otra línea trazada, esta vez una disección en la cuadricula, un bisturí fino, a veces pasando por alto la meditación, una reflexión por veces molesta, incluso cuando esa cuadricula no se encuentra en el plano del papel sino de la piel lisa, sobrecogida con el tacto, abnegada a los encantos de los dientes. Este plano tiende a realizar variables de color que con el tiempo van tomando diferentes tonos, como las hojas de los árboles, y esta vez no sólo hablamos de luz (¿es posible no hablar de la luz?) sino de desencadenamiento de la mancha en la carne lisa al abnegarse a los dientes y la succión. La lengua como cuchara cierra el aire de un espacio caliente, de una herida abierta que podríamos llamar boca, que podríamos llamar ojo, heridas abiertas pertinentes a los sentidos y la sobre vivencia de la especie, esta vez, esta herida, cierra el espacio del plano de la cuadricula de la carne al unísono con las extremidades que el tacto va abnegando y sobrecogiendo semejante a la reacción de la sal en los caracoles; una baba, un fluido pegajoso que se derrama como una espuma febril, reacciones químicas de la carne, que al succionar, al aplicar los dedos bisturí, se van recogiendo y en la herida, manchando con ese azul violeta tatuaje que al aclarar produce una serie de problemas morales con los padres, los amigos, los conocidos e incluso, con la gente extraña en el metro.

jueves 28 de febrero de 2008

Poema-s para sofía

I

Parafraseado
En cuatro letras grandes
Como la isla de Hawai
Nosotros: los antropófagos
Adictos al violeta de los cuellos
Los dientes marcados: descuartizadores, matanceros
Sin ingratitud
Dejamos caer en siglas: ojos chinos
En un mes
Lo que ha sido el resto de nuestras vidas.

II

Vamos despoblando la calle de domingo
Hundidos en el viento
Que atraviesa nuestro verano
Copos de nieve en brazo
Gato de flechas unidas
Fucsia como tus labios
Pintados para siempre
En los días en que
Nadie devastaba nuestra soledad.

III

La maceta se movía sola
Porque tu fantasma
Se transformo en carne
Fugándose despotricado
Por las hojas secas.

IV

Sofía
¿Sabes Sofía?
Soy una covacha
Oscura y mendiga
Casi despoblada
Cubierta de cráneos secos
¿Sabes Sofía?
La influencia de tus cartas
No me ha dejado intacto
Y de la caverna sale un cuerpo viejo
Al sol.

V

“Soy tu posición fetal
En este útero”
Dijiste en la primera
Escrita a mano:
“Esta matriz que abraza
Cada cosquilla perdida
Y golpecito mentiroso”
Cuando partimos la puerta
Y te vi alejándote
Hasta esa sombra
Que te cobijo
Con desmesura
Fragmentando
La noche de los desencadenamientos.

VI

Las voy descomponiendo
Con los ojos
Cuchillos filosos
En tu letra de niña pequeña.

Son estampidas rotundas
Poco misericordiosas
Las imágenes que mi inconciente
Me va gritando
Y decidí callarlas
Pero mis cuchillos fueron un mar.

VII

Una palma, media palma,
Acérrima en tu vestido
Cuando
Te tomas hasta
Las copas de los árboles
Volteas a desconocidos
En el parque
Te encoges
Aplicando
Dos cuadras de lengua
En mi sordera dominical
Después de perseguir
Rostros famélicos
De blondies morfinómanas
En el caudal de gente
Y sus modas de parque forestal.

VIII

Lectura
En mi barriga tu cabeza reposa
¿La mía?
En la almohada
De botella sin agua.
Hueles a cerveza
Sofía
A la mejor cerveza
Una que se expande
Por tu cuerpo
Fermenta en tu cuello
Morado salado resuelto
Hueles a marihuana
A la mejor marihuana
Tendida en sofás prestados
De departamentos vacíos
Te encojes
Y me dejas caer al suelo
Roncando.

IX

Io ti voglio molto bene
Transito por los pliegues de tu carne
Gotas de sudor
Caen desde tu techo
Meine Liebe
En los poros descampados
de tu vientre
Meine Liebe
Te grito mientras te agitas
Mon amour
Tu boca sucia obsequia
frappe-moi!
O como se diga
l'amour violent
De espaldas como un gato gime
Amarrada con mis rodillas
Bondage!
Compañera
Bondage!

X

Dormitas
Con el teclado en la mano
Cesan un poco los gritos
En la ventana que me estremece
Son como volver a la infancia
Recuerdos de un baño
Una maquina de afeitar
Lagrimas en la cama
Pero cesan
De a poco los chillidos
Los golpes en la mesa
Mi estomago que se postra
Y no me atrevo a voltear la cabeza.

XI

Ese día
Llevabas una marca
Como un madrigal agrietado
Que tal como los parpados
Dejaban ver tus ojos
Alocados y taciturnos
Y yo me reí de ti
Con soberana soberbia
Y descubrí lo que se siente
Ser un perfecto imbécil.

XII

No seré displicente
Cuando lleguen los días de lluvia
Mi corazón te regalará todo
¡Hasta el más ansiado beso!
Que tus labios necesiten
Tus dedos serán
Todo lo que mi almacena requiera
En las frías noches de agosto.

Amor
Querida Sofía
No daré descanso a tu boca
No daré tregua a tus oídos
Con halagos
Porque tu eres
El centro del mándala de las flores
El vergel que voy regando sin prisa
Hasta la próxima primavera.

XIII

Queríamos ver
Como se comportan los astros
Cuando los acontecimientos
Del cielo
Nos muestra una formidable
Muerte de la luna
¡Muere la luna en el cielo!
¡1736,6 km de luna en el cielo!
¡4607 km de sombra la cubren!
(¿Qué sería de los poetas sin Internet?)
Nos miramos de lado
Haciendo ahíncos con el cuello
Flectado y tenso
Hueles a tu perfume de frutas
El espectáculo es
El reflejo de nuestra luna en tus ojos
¿Nacerá acaso, después de esto
un astro pequeño en tu vientre?
¿Dejarán esos focos iluminados
de molestarnos?
¿Nos encontraremos
en el próximo acontecimiento
en el lugar indicado?

XIV

Imperecedero:
soñamos a veces…
Perenne:
las semillas que caen de los árboles
vuelven a nacer…
Perpetuo:
se que suena a una tumba…
Sempiterno:
es lo que pienso a veces…
Inmortal:
se que no creemos en el alma…
Indestructible:
no tendría ninguna gracia…

Pero el tiempo en nuestra dimensión
Es desquiciado.

XV

Veo la trinchera de dos barcos enormes
Dividiendo nuestro océano congelado
Tu silencio valió la muerte
De un capitán
Que llora desconsolado
Cubierto por su bandera ajada
Escucho unas hienas con el botín
Un marinero, algo particular
Animando la tormenta
Veo tu vestido también
Tus muslos saludando al sol
Veo ese bosque oscuro
Donde quiero permanecer
Y puedes cruzar tu voz
Con un aliento melancólico
Hundir tu cuchillo
Una y otra vez
Envuelto en cólera
Veo tu voz falseada tras la cortina
También te veo correr llorando
Hacia otra puerta prestada
Puedo distinguir
La extinción de un amigo
Sanando con psicomagia
Los campos perdurables
De los años y una fortaleza
Firme y antisísmica
Te figuro casual
Mirando el río en el puente
Cocinando con la prudencia
Que aun no existía
Y sí
Eres tu la que está tras la cortina
Caminando en línea recta
En el abismo como un juego
Saltando charcos en invierno
Tejiendo bufandas en la cama
Tus manos moradas por el frío
Y tu vientre caliente
Ardiendo, creando olas
En el mío
Y es como si te viese crecer
Pequeñita
En la comisura de mis labios.

miércoles 20 de febrero de 2008

Mujer de noche

Se confunde... porque es parte de lo mismo, o como si lo fuera. Luz de composición falsa, imitación de una superficie, hechizo persuasivo. Pero la superficie lo es cuando se compone un objeto que se sustenta por esta. En este caso, un cuerpo que se confunde con otro que no vemos, con otro que ella tampoco ve, pero que está ahí, dándole sentido al objeto y creando la división con una superficie que se confunde.
Ella se confunde, porque su superficie es frágil y por lo tanto, ella insustentable.
Ella se confunde, la luz como una composición falsa en un cuadro absolutamente falso.

La estructura

Si fijas la vista verás una punta redondeada justo en el encuentro que la divide de una oscuridad aparente y que baja por una manzana pequeña y sucia, un cogollo de huesos que levantan la piel un poco arrugada, más que todo, por la posición. Pero en la parte superior de aquel vértice se hunde descubriendo una división entre dos tipos de pieles, una, de un color siena muy claro, un tanto amarillento, y la otra de color rojizo, dividida en dos labios que al subir por una horizontal un poco inclinada terminan en una profundidad semi circular, que es el camino desde el labio hasta dos cavidades oscuras, desiguales pero similares en su estructura.
Esta estructura se empina sobre cualquier otra cosa, decayendo hacia arriba duramente. Estamos hablando de un ambiente manchado por círculos de distintos tonos de cafés, de los que sólo predomina una luminosidad de amarillo cargado, sin terminar siendo en definitiva, ese color, más bien un realce del color de la piel, que para un lado, se oscurece degradadamente, gracias al termino de la estructura, y para el otro, parece mantener un color parecido, pero menos luminoso.
Ahora, subiendo por la estructura, o sea, en el decaimiento de aquella estructura, encontramos una rugosidad marcada por dos líneas verticales, pero deformadas por los cúmulos de pelos que se mantienen a cada lado. Estos cúmulos de pelos cortos comienzan de una forma bastante desordenada, digamos, arremolinados. Pero al proseguir hacia fuera de los cúmulos, se van emparejando por una sola dirección. Con esto no queremos decir que los cúmulos sean iguales, más bien, en la diferencia de los cúmulos de pelos encontramos uno de los rasgos característicos del total. El gesto.
Si comenzamos a bajar encontramos, en los dos casos, una arruga que es la arruga más predominante en la figura total. Estas arrugas semicirculares están constituidas por, en primer lugar, un peso que la misma arruga no parece poder soportar, razón por la cual predomina, y en segundo lugar, porque esta arruga es la que, de alguna forma, separa el cúmulo de pelos con otra estructura igualmente duplicada. ¿será que esta arruga forma parte del la nueva estructura que se nos presenta, duplicadamente? ¿Qué queremos decir con duplicadamente? En realidad podemos hacer esa afirmación en tanto las dos partes sean, es su totalidad, iguales. Pero este no es el caso, es por eso que describiremos un solo total, pero enmarcando las diferencias entre las dos.

Relación de Estructuras:

Determinemos que la estructura del lado izquierdo es inexactamente esférica tal como la derecha. Que en sus partes superiores están compuesto por pelos distintos en su forma y color. Pelos que en relación con los pelos que se encuentran en la parte inferior, son más largos. Lo quiere decir que estos pelos hacen que la parte interior de aquella estructura nos parezca en una mitad borrosa e inexacta. El borde en donde se encuentran estos dos tipos de pelos (en los dos casos), que es el borde de las estructuras inexactamente esféricas, es de un color más rojizo; bordes que tienen su interacción en el lado opuesto al orden de las estructuras. O sea. La estructura derecha tiene su interacción de bordes en el lado izquierdo, y la estructura izquierda en el lado derecho de la esfera inexacta, formando una especie de gelatinosa voluminosidad redondeada y viscosa, la cual se encuentra en el interior de la estructura. Las gelatinosas voluminosidades tienen influencia dentro de las esferas inexactas, ya que dejan un cierto tipo de venas rojizas que entran y que son parte, en definitiva, del total del interior de la esfera inexacta.
Algo importante. El color que predomina es el blanco, sólo terminando en un círculo que es el centro de la estructura, un circulo que contiene un borde más claro en las orillas. Este círculo contiene en si mismo, otro circulo en el centro, más oscuro, pero donde podemos apreciar un brillo de luz, un reflejo. Aunque el brillo de luz se encuentre exactamente en aquel centro, o sea, en la parte más oscura, el brillo de luz es tan cerrado, que nos permite poder apreciarlo de manera independiente a la oscuridad donde se encuentra.
Decíamos al principio que todo comenzaba en una letra V redondeada justo en el vértice que forma una división entre una oscuridad degradada inferior, y una profundidad que nos llevaba a una división de pieles. Pero si seguimos por ambos lados de la v, o sea, las dos líneas horizontales que confluyen en el vértice, esta vez hacia arriba, descubrimos, en los dos casos, dos nuevos objetos particularmente rugosos que se imponen. Estos objetos tienen como particularidad, un gran agujero en el centro de las rugosidades. Lo interesante de los agujeros es que estos tienen diferentes niveles. Profundidades que se denotan por la orilla de los agujeros, y que van bajando hasta una oscuridad que no permite ver el final, si es que lo tienen.
Las rugosidades si tienen un final y es exactamente cuando, otra vez borrosamente, distinguimos el comienzo de un cabello liso en extremo; líneas desordenadas hacia distintos lados y con distintos efectos de luz. Cada uno posee una luminosidad individual, cada uno de aquellos cabellos son un sistema donde podríamos diferenciarlos por su particular color y forma. Pero, digamos que esta frondosidad de cabello tiene una división que se encuentra más cerca del lado derecho del total de la forma de la que estamos hablando. Una división de trafico de cabellos ya que en una mitad, están direccionados principalmente hacia abajo, y el otro dirigidos hacia la derecha y hacia al frente.
A pesar que en el contorno de esta forma general de la que estamos hablando la luz proviene desde atrás de la forma, el brillo del la frondosidad de cabello y de el centro de las estructuras inexactamente esféricas, parece provenir de adelante, del reflejo de la luz en un objeto que seguramente es el que permite que se refleje esta forma inquietantemente quieta.

Waking Life

lunes 18 de febrero de 2008

lo veo todos los dias